Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Más allá de valorar lo acertado o no de este refrán (corren rumores de que fue una mujer la que lo creó), podría decirse que, por su parte, la mujer es el único animal capaz de lanzar esa piedra contra otros de su mismo género.
Me explico. Tengo una amiga, rubia para más señas, que el otro día me dio la clave para entender este extraño comportamiento. Íbamos los dos el sábado pasado por un céntrico multiespacio comercial de nombre marino cuando, de pronto, pasó por mi izquierda una mujer esbelta, final, elegante y pechugona. Lo que en castizo se denomina "un pibón". No obstante, disimulé bien... aunque a mi amiga no la pude engañar. Pocos pasos después, empezó el intercambio:
- ¿Qué, te has quedado embobado con esa tía, no?
- Mujer, estaba muy bien, y uno no es de piedra.
- Pues vestía fatal, iba arrastrando los pantalones, cómo se nota que es una de esas con dinero pero sin gusto, y bla bla...
La conversación tomó derroteros irreproducibles, pero me quedé con la copla. Por definición, una mujer no puede soportar que otra mujer genere más atención que ella. No hablamos de tu novia, sino de cualquier mujer en general: a todas se les tuerce el gesto cuando dices lo simpática que es fulana, lo maja que es mengana o lo buena que está Tatiana. Les puede, no pueden remediarlo.
Y atacan. Indiscriminadamente, a saco. El pelo, la ropa, los zapatos, el maquillaje, el carácter, la inteligencia, la personalidad, los antecedentes, los rumores... todo es susceptible de ser criticado, apaleado y vapuleado en esa chica en cuestión. Cuando a lo mejor, sólo a lo mejor, te has limitado a pedirle la hora.
¿Porqué ocurre esto? Siento que mi limitada inteligencia no podrá comprender qué extraño gusto encuentran las mujeres en "rajar" de otras mujeres, casi siempre sin justificación. Y quizás, directamente, están para que las encierren. Porque yo siempre he tenido la teoría de que los tíos "molamos más" porque si tenemos algún problema con otro tío nos lo decimos a la cara, nos damos un par de ostias y casi siempre acabamos tomando unas cañas juntos. El caso femenino es distinto: ahí entra en acción la sutileza del "raje", el arte de la puñalada trapera y ese toque femenino que hace que, incluso cuando te critican, les tengas que dar las gracias por lo bien que huelen sus desplantes y lo bien que suenan sus insultos.
miércoles, 30 de mayo de 2007
sábado, 19 de mayo de 2007
El sexo en/de la blogosfera
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jueves, 17 de mayo de 2007
SOY FLOR DE MAYO
Por llamarme Natalia durante mucho tiempo bromearon y me apodaron" nata", "nata con fresas" pero gracias querido compañero en llamarme flor de mayo, gracias, muchas gracias.
Se acercan las elecciones autonómicas y en el trabajo todo anda un poco revuelto. Uno porque dice que no sabe a quién votar, el otro que explica lo mal que lo ha hecho el PP y que necesitamos un cambio, el compañero que le intenta convencer para que siga votando al partido que está en el poder. Vamos que una acaba con la cabeza como un bombo y, entre esas mini-discusiones ha llegado la gran frase del día, no revelaré el pecador(ha sido hombre en este caso) pero le decía a su amigo:"¿Qué vas a votar a la izquierda, para qué? Que son pobres y nunca nos harán ricos..."Y el otro asentía, callado (pobre hijo mío). A lo que le he dicho que le dejara al pobre muchacho tener o generar su propia opinión y me ha contestado el pecador "oye, yo soy un tío muy liberal y tolerante". "¿Tolerante dices?"- le he preguntado. Él me ha dejado sin palabras con un "liberal y tolerante pero que juega al golf".
Qué gracia me hace esto de que la gente se las vaya dando de tolerante cuando sólo emite discursos unidireccionales. Si existe la opinión pública será por algo pequeño jugador, pequeño pecador. Era un hombre.
Se acercan las elecciones autonómicas y en el trabajo todo anda un poco revuelto. Uno porque dice que no sabe a quién votar, el otro que explica lo mal que lo ha hecho el PP y que necesitamos un cambio, el compañero que le intenta convencer para que siga votando al partido que está en el poder. Vamos que una acaba con la cabeza como un bombo y, entre esas mini-discusiones ha llegado la gran frase del día, no revelaré el pecador(ha sido hombre en este caso) pero le decía a su amigo:"¿Qué vas a votar a la izquierda, para qué? Que son pobres y nunca nos harán ricos..."Y el otro asentía, callado (pobre hijo mío). A lo que le he dicho que le dejara al pobre muchacho tener o generar su propia opinión y me ha contestado el pecador "oye, yo soy un tío muy liberal y tolerante". "¿Tolerante dices?"- le he preguntado. Él me ha dejado sin palabras con un "liberal y tolerante pero que juega al golf".
Qué gracia me hace esto de que la gente se las vaya dando de tolerante cuando sólo emite discursos unidireccionales. Si existe la opinión pública será por algo pequeño jugador, pequeño pecador. Era un hombre.
Jauría de lob@s
Bueno, como podréis ver, efectivamente, las entradas de mi compañera el pasado domingo fueron flor de un día. Acabo de hablar con ella por Messenger, y me dice que está muy ocupada, y tal... La misma cantinela de siempre, vamos: estas niñas tienen unas cosas más raras.
El otro día, sin ir más lejos, pude comprobar "in situ" lo bien organizadas que están las mujeres del siglo XXI, cual comando norteamericano de película hollywoodiense. Ciudad Deportiva del Valencia CF, Paterna, una del mediodía. Un grupo de periodistas se apoya en uno de los todoterrenos que abundan como setas en el aparcamiento de ese lugar. Observan algo. Cuatro mujeres, cuya edad oscila entre los 18 y los 25 años. Las cuatro están reunidas, debaten algo, chismorrean, se ríen. De ellas sobresalen dos por sus perfectas formas, culos redondeados y ropa provocativa: las otras dos visten horrible y se ven sobradas de kilos. Me fijo en particular en una de las guapas, una rubita de ojos azules vestida con un pantalón blanco que no hace más que realzar su precioso trasero. El grupo de periodistas se queda extrañado ante tanta escuchita y tanto chisme apenas a unos metros de su posición.
Entonces, comienza la operación "acoso y derribo". Sale de las instalaciones del club un jugador del Valencia que no vamos a nombrar. Su espectacular deportivo de color negro le espera, a apenas unos metros de la puerta. Al llegar a él, atiende a una docena de seguidores que le piden fotos y autógrafos. Mientras esto pasa, el grupo de chicas se pone manos a la obra. La más... "rechoncha" se acerca confiada al jugador. Le pide dos besos, y mientras el futbolista accede, le pasa un pequeño papel blanco mientras le susurra: "Es el teléfono de la de blanco". El jugador, en un primer momento impactado ante tanta "jeta", asiente con la cabeza, y se esconde el papel en el bolsillo. Los periodistas alucinan. El grupo de "niñas" se ríe. "La de blanco" se relame.
El jugador entra en el coche mientras los periodistas comentan la jugada. Se sienta, se saca el papel... y lo memoriza en su móvil. Los periodistas alucinan el doble. Arranca, y el coche sale escopetado hacia la salida del aparcamiento. Allí, el grupo de chicas se ha dividido... dejando, en el lado del conductor, a la rubia de vaqueros blancos en solitario, mientras las otras tres aguardan expectantes desde el otro lado de la calzada. El coche frena su marcha ligeramente mientras la rubia nota la mirada inquisitiva del jugador... que, tras "repasar la mercancía" con la mirada, le hace el gesto universal: "Luego te llamo".
Los periodistas alucinan el triple. La rubia sonríe y se enrojece, ante la posibilidad de una cita con una estrella del fútbol. Las amigas se le acercan, y comentan el resultado de la operación. Y yo me meto en mi rincón, indignado ante lo injusto que es el mundo con las personas normales... me corrijo, con los hombres normales como un servidor. Qué asco... y qué ligeras de cascos que eran esos cuatro especímenes femeninos. Con razón tienen todas mala fama...
El otro día, sin ir más lejos, pude comprobar "in situ" lo bien organizadas que están las mujeres del siglo XXI, cual comando norteamericano de película hollywoodiense. Ciudad Deportiva del Valencia CF, Paterna, una del mediodía. Un grupo de periodistas se apoya en uno de los todoterrenos que abundan como setas en el aparcamiento de ese lugar. Observan algo. Cuatro mujeres, cuya edad oscila entre los 18 y los 25 años. Las cuatro están reunidas, debaten algo, chismorrean, se ríen. De ellas sobresalen dos por sus perfectas formas, culos redondeados y ropa provocativa: las otras dos visten horrible y se ven sobradas de kilos. Me fijo en particular en una de las guapas, una rubita de ojos azules vestida con un pantalón blanco que no hace más que realzar su precioso trasero. El grupo de periodistas se queda extrañado ante tanta escuchita y tanto chisme apenas a unos metros de su posición.
Entonces, comienza la operación "acoso y derribo". Sale de las instalaciones del club un jugador del Valencia que no vamos a nombrar. Su espectacular deportivo de color negro le espera, a apenas unos metros de la puerta. Al llegar a él, atiende a una docena de seguidores que le piden fotos y autógrafos. Mientras esto pasa, el grupo de chicas se pone manos a la obra. La más... "rechoncha" se acerca confiada al jugador. Le pide dos besos, y mientras el futbolista accede, le pasa un pequeño papel blanco mientras le susurra: "Es el teléfono de la de blanco". El jugador, en un primer momento impactado ante tanta "jeta", asiente con la cabeza, y se esconde el papel en el bolsillo. Los periodistas alucinan. El grupo de "niñas" se ríe. "La de blanco" se relame.
El jugador entra en el coche mientras los periodistas comentan la jugada. Se sienta, se saca el papel... y lo memoriza en su móvil. Los periodistas alucinan el doble. Arranca, y el coche sale escopetado hacia la salida del aparcamiento. Allí, el grupo de chicas se ha dividido... dejando, en el lado del conductor, a la rubia de vaqueros blancos en solitario, mientras las otras tres aguardan expectantes desde el otro lado de la calzada. El coche frena su marcha ligeramente mientras la rubia nota la mirada inquisitiva del jugador... que, tras "repasar la mercancía" con la mirada, le hace el gesto universal: "Luego te llamo".
Los periodistas alucinan el triple. La rubia sonríe y se enrojece, ante la posibilidad de una cita con una estrella del fútbol. Las amigas se le acercan, y comentan el resultado de la operación. Y yo me meto en mi rincón, indignado ante lo injusto que es el mundo con las personas normales... me corrijo, con los hombres normales como un servidor. Qué asco... y qué ligeras de cascos que eran esos cuatro especímenes femeninos. Con razón tienen todas mala fama...
domingo, 13 de mayo de 2007
La "vedette" ha entrado en el edificio...
¿Qué os parece? La simpática parte femenina de este nuestro punto de encuentro por fín ha hecho acto de aparición. ¡Que gran honor! Por supuesto, ha tenido que ser en domingo, día del Señor y en que los centros comerciales y tiendas de ropa cierran al público. Ahora que lo pienso... sí, tiene sentido.
Ignoraré elegantemente su comentario sobre mi soltería (ahhh, la paz de vivir sólo...) y pasaremos directamente a lo que importa. Al turrón. Porque la niña ha mencionado a los obreros, esos héroes anónimos que levantan nuestro país a base de paletada de argamasa y hormigón, enriqueciendo el lenguaje popular gracias a su fácil verborrea y rapidísima agilidad mental para pasar, en segundos, de enaltecer las mareantes curvas de una morena despampanante a hacer mención del soberbio culo propiedad de una rubia recién salida de la peluquería. Y sin embargo, nadie se descubre ante esta extraña habilidad, producto de años de esfuerzo, práctica y culos revisados de arriba a abajo. Nadie... excepto nosotros, los amantes de las frases lapidarias: ¡obreros, sois muy grandes!
Ignoraré elegantemente su comentario sobre mi soltería (ahhh, la paz de vivir sólo...) y pasaremos directamente a lo que importa. Al turrón. Porque la niña ha mencionado a los obreros, esos héroes anónimos que levantan nuestro país a base de paletada de argamasa y hormigón, enriqueciendo el lenguaje popular gracias a su fácil verborrea y rapidísima agilidad mental para pasar, en segundos, de enaltecer las mareantes curvas de una morena despampanante a hacer mención del soberbio culo propiedad de una rubia recién salida de la peluquería. Y sin embargo, nadie se descubre ante esta extraña habilidad, producto de años de esfuerzo, práctica y culos revisados de arriba a abajo. Nadie... excepto nosotros, los amantes de las frases lapidarias: ¡obreros, sois muy grandes!
Sin embargo, siempre se pasa por alto a la versión femenina de este fenómeno. Hablo, como no, de los míticos "corrillos" de hembras que, apoyadas en la "fuerza de la manada", aguardan siempre en la puerta de los lugares más insospechados: la puerta de la peluquería, la puerta del instituto, la puerta de la oficina... siempre en la puerta, qué extraño. Así, pasar siempre delante de uno de estos círculos de serpientes venenosas supone exponerse, durante unos breves instantes, al rumor del chisme, al susurro de la crítica... en definitiva, al "raje" más desagradable.
Porque, al pasar delante de "ellas", te despedazan vivo. Sin piedad, como los espartanos de "300". Tu camiseta, color y corte de pelo, expresión facial, moreno de la piel, zapatillas, complementos, pantalones... incluso aquellos objetos que lleves en las manos son susceptibles de caer, uno tras otro y como moscas cual soldados en Normandía, bajo el peso de expresiones tan "poderosas" como: "Oigh, qué feo que es, tía", ó "¿cómo puede gustarte "eso"?", ó la definitiva y humillante "ES FATAL", con su variante de "VA FATAL".
Perdonad, señoritas, pero, ¿cómo que SOY fatal? ¿Acaso mirarme a la cara produce la muerte repentina en una de vosotras? ¿Y eso de que VOY fatal? Avisadme, s'il vous plaît, cuando llevar unos vaqueros normales y unas gafas de sol genéricas sean un crímen contra la Humanidad. Hasta entonces... bueno, supongo que tendremos que seguir aguantando estas cosas. Qué injusta es la vida: a ellas les lanzamos piropos que hacen que se pongan coloradas... y a nosotros nos "colorean" cada vez que pasamos frente a uno de sus escuadrones de asalto verbal. Una vergüenza.
QUÉ HABILIDAD
El camionero y el obrero son los personajes más polifacéticos de mi entorno. No importa si ese día te peinaste mal, no te maquillaste o los granos han acechado al rostro. Da igual porque el camionero y el obrero tendrán piropo guardado. Hoy eres “La Caperucita Roja” si vas de colorado, “Un ángel por la calle” o simplemente “Qué calor, bonica, estoy ardiendo”. Son tan polifacéticos que son capaces de convertirse en un Bécquer y pasar a ser Santiago Segura en Torrente en menos de medio minuto o, mejor dicho, en el tiempo que se distan la rubia y la morena que están pasando por la calle.
Tienen palabras para la señora que sale con el perro y zapatillas de estar por casa y cree que va monísima, palabras para la hija de esta que ha salido un poco maquineta, para la pija, para la enseña todo, para la tapada hasta arriba. Pero, ¿y si un día se callan? Ese es mi miedo. El día en el que ni el de la obra ni el camionero se pispen de que pasas por la calle. Ese día lo tengo guardado en la mente. Ocurrió.
Iba tan feliz a coger el metro, enfrente de casa la obra de una nueva finca y pensaba: “¿Qué me dirán hoy?”. Sorpresa la mía, no dijeron nada. Ese día, digan lo que digan las mujeres del mundo mundial pensamos que algo malo nos debe estar sucediendo que debemos estar muy feas. Para muchas la inseguridad ha llegado.
Se ha convertido en tanta tradición que cuando nos la quitan nos quedamos como si en lugar de verano fuera invierno durante los 12 meses. Nos quedamos perdidas y un poco atolondradas.
Tienen palabras para la señora que sale con el perro y zapatillas de estar por casa y cree que va monísima, palabras para la hija de esta que ha salido un poco maquineta, para la pija, para la enseña todo, para la tapada hasta arriba. Pero, ¿y si un día se callan? Ese es mi miedo. El día en el que ni el de la obra ni el camionero se pispen de que pasas por la calle. Ese día lo tengo guardado en la mente. Ocurrió.
Iba tan feliz a coger el metro, enfrente de casa la obra de una nueva finca y pensaba: “¿Qué me dirán hoy?”. Sorpresa la mía, no dijeron nada. Ese día, digan lo que digan las mujeres del mundo mundial pensamos que algo malo nos debe estar sucediendo que debemos estar muy feas. Para muchas la inseguridad ha llegado.
Se ha convertido en tanta tradición que cuando nos la quitan nos quedamos como si en lugar de verano fuera invierno durante los 12 meses. Nos quedamos perdidas y un poco atolondradas.
HOLA, ¿QUÉ TAL?
¡Qué majo el chico! Le he puesto las cosas en su sitio pretendía que hablara en un blog de lo malos que son los hombres y rotundamente le he contestado que no. A mí no me parecen malos los hombres, de hecho me vuelven loca lo que me parece es que son más planos. El retorcimiento de una mujer no se le puede pedir a la mente de un hombre y, si lo tiene, que se haga mirar sus gustos sexuales. Yo lo tengo comprobado.
Ayer mismo le dije a un compañero de trabajo “estoy que me muero” y alarmado dijo: “¿estás bien? ¿qué te pasa? Espera que voy”.Ante estas situaciones yo me reafirmo porque capullito de alelí claro que no estoy bien y no me voy a morir, es sólo una forma de hablar. Y no es que sean idiotas ni mucho menos simplemente que consideran que las mujeres somos igual de sinceras y de planas que ellos.
En cuanto a mi compañero de blog es majo y simpaticón el chico. Dice que va loco buscando faldas que está desesperado. Yo también lo estoy he recorrido varias tiendas y no he encontrado ninguna que me guste. Lo que me parece extraño es que un chico joven busque falda como los escoceses. Son planos pero no hay quién los comprenda.
viernes, 4 de mayo de 2007
Mi compañera... ¡socorro!
Hoy he podido hablar por el Messenger con mi compañera de blog. Y la verdad... es todo lo que me esperaba y más: borde, altiva y muy, muy "marimandona". Ya se ha encargado ella de disponer las cosas a su antojo, organizando los contenidos del blog de la forma que a ella más le "gustaba"... o más bien, le convenía.
Pero bueno, ya está. Sólo espero que no me de mucho la paliza, y que sus genes de "femme dominante" no la lleven a intentar someterme y/o tratarme como a un esclavo. Es una manía que muchas de las mujeres que he conocido tienen por bandera: se creen que sus bamboleantes caderas e hipnotizante mirada son suficientes para ejercer un control absoluto sobre la voluntad de todos los hombres que les rodean.
A mi no va ese rollo en absoluto. Y más a la hora de las relaciones laborales. ¿No estaba de moda la paridad y la igualdad laboral? Ea, pues toma igualdad: no pienso hacer más faena que ella, sólo porque a mi me guste mi trabajo (que me gusta, me encanta, me apasiona... y encima, me pagan por ello). Por lo que he podido deducir de nuestra conversación vía electrónica hoy... me parece a mi que a esta chica no le hace mucha gracia compartir un blog sobre la guerra de sexos conmigo.
Mejor. El sentimiento es mútuo.
Pero bueno, ya está. Sólo espero que no me de mucho la paliza, y que sus genes de "femme dominante" no la lleven a intentar someterme y/o tratarme como a un esclavo. Es una manía que muchas de las mujeres que he conocido tienen por bandera: se creen que sus bamboleantes caderas e hipnotizante mirada son suficientes para ejercer un control absoluto sobre la voluntad de todos los hombres que les rodean.
A mi no va ese rollo en absoluto. Y más a la hora de las relaciones laborales. ¿No estaba de moda la paridad y la igualdad laboral? Ea, pues toma igualdad: no pienso hacer más faena que ella, sólo porque a mi me guste mi trabajo (que me gusta, me encanta, me apasiona... y encima, me pagan por ello). Por lo que he podido deducir de nuestra conversación vía electrónica hoy... me parece a mi que a esta chica no le hace mucha gracia compartir un blog sobre la guerra de sexos conmigo.
Mejor. El sentimiento es mútuo.
jueves, 3 de mayo de 2007
Una bienvenida inteligente
Mis datos personales son irrelevantes. Mi edad, profesión, aficiones, inquietudes... no os deben importar demasiado: soy un hombre, y con eso basta.
Efectivamente, soy un tío, y esa es mi única credencial para escribir estas líneas. Hace unos días, un amigo mío me propuso participar en un blog colectivo, donde podría dar rienda suelta a mi creatividad y a mi verborrea ácida e irreverente.
Lo que no me dijo fue que tendría una compañera en este trabajo. Mal empezamos...
Así pues, sed todos bienvenidos a esta ventana al apasionante mundo de las mujeres. Mi sabiduría es limitada, no así mi mala uva, por lo que en próximas actualizaciones iré diseccionando, poco a poco y disfrutando del viaje, el misterioso y desconocido universo femenino. Mucho de lo que vaís a leer aquí responde a topicazos y lugares comunes, cierto. Pero para algo soy un hombre: para mí, el camino más corto de A a B es la línea recta, por lo que muchas de las cosas que diga las habreís oído en algún otro sítio. Total, si los autores de éxito plagian descaradamente... ¿porqué no lo voy a hacer yo?
Además, tened en cuenta que me debo esforzar el doble, porque si os teneís que entretener con lo que mi compañera va a escribir... lo lleváis claro.
¡Bienvenidos!
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