viernes, 4 de mayo de 2007

Mi compañera... ¡socorro!

Hoy he podido hablar por el Messenger con mi compañera de blog. Y la verdad... es todo lo que me esperaba y más: borde, altiva y muy, muy "marimandona". Ya se ha encargado ella de disponer las cosas a su antojo, organizando los contenidos del blog de la forma que a ella más le "gustaba"... o más bien, le convenía.

Pero bueno, ya está. Sólo espero que no me de mucho la paliza, y que sus genes de "femme dominante" no la lleven a intentar someterme y/o tratarme como a un esclavo. Es una manía que muchas de las mujeres que he conocido tienen por bandera: se creen que sus bamboleantes caderas e hipnotizante mirada son suficientes para ejercer un control absoluto sobre la voluntad de todos los hombres que les rodean.

A mi no va ese rollo en absoluto. Y más a la hora de las relaciones laborales. ¿No estaba de moda la paridad y la igualdad laboral? Ea, pues toma igualdad: no pienso hacer más faena que ella, sólo porque a mi me guste mi trabajo (que me gusta, me encanta, me apasiona... y encima, me pagan por ello). Por lo que he podido deducir de nuestra conversación vía electrónica hoy... me parece a mi que a esta chica no le hace mucha gracia compartir un blog sobre la guerra de sexos conmigo.

Mejor. El sentimiento es mútuo.

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