Breve comentario acerca de mi compañera: pude hablar con ella en persona el otro día, cuando ambos coincidimos en el periódico donde se nos propuso la creación de este espacio. Me limitaré a decir que me pareció una chica guapa, simpática y espabilada... lo que me hizo preguntarme si de verdad era ella la que tanto me "quiere" en sus sucesivas entradas al blog. Cosas del ciberespacio.
Reflexionaba yo hace un momento acerca de ese "mito" político en forma de candidata "limpiasables"... o no. Porque lo único que Tania Deveraux (curioso: se apellida igual que el personaje de Van Damme en "Soldado Universal", y también es belga) ha hecho ha sido usar de manera pública y todo bombo una artimaña que la mayoría de mujeres usan en la vida cotidiana: su sexualidad. Lamentable es que en muchos casos los hombres hagamos bueno el refran de que "tiran más dos tetas que dos carretas", pero al final la simplicidad de un buen par de melones frescos y jugosos se impone. Un tía buena es una tía buena aquí, en Lima, y en Bélgica. El problema se presenta cuando se ha constatado que, en muchas ocasiones, las "guarras" le ganan la partida a las "macizas" a la hora de acumular adeptos.

Al margen de valorar la melodiosidad del eslogan "felación a cambio de votación" (y de asegurar que, con propuestas así, el 70% de participación en las municipales y autonómicas de hace 15 días habría sido ampliamente superado), hay que reconocer que Deveraux se ha salido con la suya. Y no estoy de acuerdo en que se critique a una mujer que utiliza su sexualidad, cuando cada día, cada minuto, miles de mujeres españolas hacen lo mismo y nadie alza la voz. La estudiante que junta los brazos para que sobresalga aún más su "pechonalidad" y así lograr que un incauto e imberbe adolescente le deje pasar primero en la cola del cine; la "festera" que planta sus atributos sobre la barra para que el camarero le invite a una copa; las jovenzuelas que enseñan tanga y "hucha" en la puerta de la disco como monedad de cambio para conseguir entrar gratis... y así un etcétera laaaargo e interminable. Tan interminable como la cantidad de denuncias de machismo y misoginia que hay en la sociedad actual.
¿Qué tiene de malo que algunas mujeres exploten todas sus armas para conseguir lo que quieren? Al menos, no matan ni hacen daño a nadie: es más, muchas veces alegran los ojos de la gente que las rodea. Lo que no trago es esa doble moral que hae gala el género femenino, donde primero te enseñan las peras para, un rato después, decirte que eres un salido. Donde primero hacen una cosa, y luego hacen otra.
Hace tiempo que el género masculino tomó la decisión unánime de optar por la simplicidad y el camino más corto entre A y B para lograr sus metas. Y que yo sepa, no conozco a ninguno que se haya saltado estas reglas y que se haya sacado la "chorra" encima de la barra para que la camarera le haga caso... Aunque claro, quizá me equivoque.

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