domingo, 13 de mayo de 2007

La "vedette" ha entrado en el edificio...

¿Qué os parece? La simpática parte femenina de este nuestro punto de encuentro por fín ha hecho acto de aparición. ¡Que gran honor! Por supuesto, ha tenido que ser en domingo, día del Señor y en que los centros comerciales y tiendas de ropa cierran al público. Ahora que lo pienso... sí, tiene sentido.

Ignoraré elegantemente su comentario sobre mi soltería (ahhh, la paz de vivir sólo...) y pasaremos directamente a lo que importa. Al turrón. Porque la niña ha mencionado a los obreros, esos héroes anónimos que levantan nuestro país a base de paletada de argamasa y hormigón, enriqueciendo el lenguaje popular gracias a su fácil verborrea y rapidísima agilidad mental para pasar, en segundos, de enaltecer las mareantes curvas de una morena despampanante a hacer mención del soberbio culo propiedad de una rubia recién salida de la peluquería. Y sin embargo, nadie se descubre ante esta extraña habilidad, producto de años de esfuerzo, práctica y culos revisados de arriba a abajo. Nadie... excepto nosotros, los amantes de las frases lapidarias: ¡obreros, sois muy grandes!

Sin embargo, siempre se pasa por alto a la versión femenina de este fenómeno. Hablo, como no, de los míticos "corrillos" de hembras que, apoyadas en la "fuerza de la manada", aguardan siempre en la puerta de los lugares más insospechados: la puerta de la peluquería, la puerta del instituto, la puerta de la oficina... siempre en la puerta, qué extraño. Así, pasar siempre delante de uno de estos círculos de serpientes venenosas supone exponerse, durante unos breves instantes, al rumor del chisme, al susurro de la crítica... en definitiva, al "raje" más desagradable.

Porque, al pasar delante de "ellas", te despedazan vivo. Sin piedad, como los espartanos de "300". Tu camiseta, color y corte de pelo, expresión facial, moreno de la piel, zapatillas, complementos, pantalones... incluso aquellos objetos que lleves en las manos son susceptibles de caer, uno tras otro y como moscas cual soldados en Normandía, bajo el peso de expresiones tan "poderosas" como: "Oigh, qué feo que es, tía", ó "¿cómo puede gustarte "eso"?", ó la definitiva y humillante "ES FATAL", con su variante de "VA FATAL".

Perdonad, señoritas, pero, ¿cómo que SOY fatal? ¿Acaso mirarme a la cara produce la muerte repentina en una de vosotras? ¿Y eso de que VOY fatal? Avisadme, s'il vous plaît, cuando llevar unos vaqueros normales y unas gafas de sol genéricas sean un crímen contra la Humanidad. Hasta entonces... bueno, supongo que tendremos que seguir aguantando estas cosas. Qué injusta es la vida: a ellas les lanzamos piropos que hacen que se pongan coloradas... y a nosotros nos "colorean" cada vez que pasamos frente a uno de sus escuadrones de asalto verbal. Una vergüenza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

las mujeres puede que si que hagan críticas desagradables y demasiado exigetes con el resto de las personas que las rodean, sin preocuparse, si quiera, por mirarse en el espejo de casa antes de salir. pero, ¿que es peor?¿las criticas "por lo bajini" de mujeres que se dedican a plantarse en las puertas de cualquier lugar en manada o de hombres que deprecian a mujeres (mucho en las propias narices de las mismas) por el hecho de tener cuatro pelillos en el bigote, pasar de la talla 0 esta que tanto se ha puesto de moda, no ir vestida del rollo que va él, etc.(si tengo que seguir no acabo)? Porque las mujeres tienen un sexto sentido para criticar a todo lo que se mueve aunque sea igual que ellas, pero los hombres tienen una especie de radar para averiguar cual es el complejo mas grande que puede tener una tipa y atacarlo como atacan a los espartanos de "300"....claro que los espartanos luchan con todas sus fuerzas y armas, y las armas de mujer son las peores con las que puede encontrarse un hombre en su camino....¿o me equivoco?